-Feina, feina, pastoreta,
tant en s’hivern com s’estiu.
-Jo pastur una cabreta
per sa vorera d’es riu.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Bestiar cabrum
Manacor
146
II
Estaba el señor don Gato sentadito en su tejado.
Miau, miau, miaramau!
Ha recibido una carta de si quiere ser casado.
Miau, miau, miaramau!
Ha recibido una carta de si quiere ser casado.
Miau, miau, miaramau!
Con una gatita blanca, sobrina de un gato pardo.
Un día, por darse un beso, se ha caído del tejado.
Se ha roto siete costillas, el espinazo y el rabo.
Aquí están siete doctores a curar al señor Gato.
A la primera visita, el gato estaba muy malo.
A la segunda visita, ya se había agravado.
El se quiere confesar de las cosas que ha robado:
cuatro vasijas de leche, piezas de queso otras cuatro.
A la tercera visita, ya lo encuentran estirado.
Las gatitas van de azul; los gatos de colorado.
Se lo llevan a enterrar por la calle del Pescado.
Al olor de la sardina, el gato ha resucitado.
Por eso dice la gente: Siete vidas tiene un gato.
En mi vida he visto yo lo que he visto esta mañana:
Un pajarito en la torre repicando las campanas.
Mon pare era glosador
i mu mare qui pintava,
i jo som sortit tan ase,
amb sa closca més gruixada
que ses banyes d’un moltó.
Yo me quería casar con un mocito barbero,
y mis padres me querían monjita de un monasterio.
Una tarde de verano, me sacaron de paseo,
y al revolver una esquina, había un convento abierto.
Salieron de allí las monjas todas vestidas de negro.
Me cogieron de la mano y me metieron adentro.
Me empezaron a quitar los adornos de mi cuerpo:
pulseritas de mis manos, anillitos de mis dedos,
pendientes de mis orejas, gargantilla de mi cuello,
mantilla de tafetán y jubón de de terciopelo.
Lo que más sentía yo era mi mata de pelo.