Mes de mayo, mes de mayo, cuando empiezan los calores
y la cebada se siega, los trigos toman colores.
Unos se regalan lirios, otros se regalan flores.
Yo aquí, pobre de mí, me quedo por las prisiones,
sin saber cuando es de día y menos cuando es de noche,
només por los pajarillos que cantan entre las flores.
-Jardinero, Jardinero, Jardinerito florido,
yo te quisiera tener esta noche en mi retiro.
-Porque soy vuestro criado, vos en broma lo habréis dicho.
-No, por cierto, Jardinero, Jardinerito florido;
yo te quisiera esta noche, y de veras te lo digo.
-¿Cómo lo tengo que hacer por no ser tan conocido?
-A las diez se acuesta el Conde, a las once está dormido,
cerca de las once y media podréis venir al castillo.
Llevad zapatos de seda y no haréis tanto ruído.-
Cerca de las once y media, Jardinero va al castillo.
Cada escalón que subía, le costaba un suspirillo.
Al último escalón, la princesa lo ha sentido:
-¿Quién será este traidor que a mi castillo ha venido?
¿Quién es que toca a mi puerta? ¿quién será el atrevido?
-Soy el Conde Jardinero que vengo a lo prometido.
-Entra, entra, Jardinero; entra, entra, ángel mío!-
Ya lo coge de la mano, y en su cuarto lo ha metido,
ya se quitan la su ropa y a la cama lo ha subido,
y comienzan a jugar como mujer y marido.
Y entre suspiros muy largos, al punto quedan dormidos.
Cerca de las doce y media, el Conde los ha sentido:
-Jardinero, Jardinero, Jardinerito florido!
¿Dónde estará Jardinero? ¿en dónde se habrá metido?-
Se fue al cuarto de la Infanta, los dos encuentra dormidos.
-¿Que los mato o no los mato? ¿Qué les tiro o no les tiro?
Para matar Jardinero, como hijo lo he querido;
para matar a la Infanta, mi reinado está perdido.-
Les dejó la espada en medio para formarles castigo.
Al despertarse la infanta, tres horas el sol salido:
-Despiértate, Jardinero, despiértate, ángel mío,
que la espada de mi padre junto a los dos ha dormido.
-¿Dónde voy, Princesa mía, tres horas el sol salido?
Dime, ¿cómo lo he de hacer por no ser tan conocido?
-Ponte zaaptos de seda y no harás tanto ruido.
Te bajas por la escalera y procura no ser visto.
Después te vas al jardín a regar flores y lirios.-
Al bajar por la escalera, él echaba suspirillos,
y llegó hasta el jardín a regar flores y lirios.
El Conde se paseaba, desde lejos lo ha visto:
-¿Qué haces aquí, Jardinero, tan triste y descolorido?
¿Dónde vienes a estas horas, tres horas el sol salido?
-Yo venía del jardín de regar flores y lirios.
La fragancia de la rosa les colors me ha corrompido.
-Tú no vienes del jardín de regar flores ylirios!
No lo niegues, Jardinero; con mi hija tú has dormido!
Espero que, desde hoy, seréis mujer y marido.
-Tengo una promesa hecha a la Virgen de la Estrella:
mujer que ha sido mi dama, no puedo casar con ella.
Tengo esta promesa hecha y la tengo que cumplir:
mujer que yo he disfrutado, con ella no he de vivir.
Tengo una promesa hecha a la Virgen del Pilar:
mujer que ha sido mi dama, no la quiero por casar.
-Que se bajen los criados y le corten la cabeza!
Esto es una gran deshonra que ha hecho a mi princesa!
-Licencia te pido, padre, para irlo a buscar.
-¿Qué licencia quieres tú, si te la has tomado ya?-
Se fue por los siete reinos y no lo pudo encontrar,
només a un pajarillo por la buena Trinidad.
-¿De quién es tanto ganado, con tanta guerra y señal?
-Es del Conde Jardinero que pronto se ha de casar.-
Y ella subió a la casa y una limosna pidió.
Cogió del Conde la mano y muy lejos lo llevó.
Y la que tenía por dama, de cocinera quedó.
Ellos se comen los dulces, y nosotros, acá, no.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Romanç carolingi
Inca
Assonant
239
IV
-¿Vols-me dir com has campat
aquest temps que no t’he vista?
–Pas una vida molt trista
ausent de vós, estimat.
El día que yo nací nací muy desgraciada:
el primer hombre que vi ya quedé enamorada.
Tres años lo tuve muerto en una sala guardada.
Todos los viernes des año, la ropa le cambiaba,
le componía su sitio con flores y lirios blancos.
Un día, por mi desgracia, se descomponió un brazo.
-Si lo digo a mi padre, es padre para matarme;
si lo digo a mi madre no es mujer para guardarlo.
Mis hermanos son pequeños, de amores no entienden nada.-
Un día se paseaba del balcón a la ventana
y había un labrador en su campo, que labraba.
-Labrador, buen labrador, escuchadme una palabra.
-Ya la escucharé, señora, aunque sean tres y cuatro.
-¿Quieres enterrar un muerto y te será bien pagado?
-Ya lo enterraré, señora, aunque sea sin pagarlo.-
Al bajar por la escalera, ella mil besos le daba:
-Adiós, Luís de mi vida, adiós, Luís de mi alma;
si no fuera por la gente, Luís te acompañaba.
Jo tenc uns modos de viure
qui tu mai t’ho pensaràs.
Si em deixaves sa clau baix,
saps com me faries riere!
-Sa clan baix no et puc deixar
perque mon pare no hi és;
tot quant per tu puc fer, ès
deixar-te es corral empès,
i millor podràs entrar.
-Pes corral no puc entrar
per amor d’es galliner,
perque es gall esqueinarà
i sa gallina també.
Vine devers mitjanit ,
i sa gallina, que crid.
Saps quan mon pare dorm ferm!
-Baix d’un uiastre em posí
de colzo taiant tabac,
i quan el vaig tenir taiat,
allà m’hi vaig adormir.
Quan me vaig despertí,
mitjanit ja fonc tocada.
El cor me deia: -Ves-hí;
s’amor se serà colgada.-
Ja enfora veia dos llums
a sa casa a on anava;
pensau si content estava,
però emcara n’era lluny.-
Com el jove va arribar,
pega dos tocs a la porta.
La jove no ho va sentir,
i fonc com a dona entesa;
un macolí li tirà;
an es tercer, li obrí.
Es jove li demanava
si ja s’havia colgada
per tirar-se dins el llit,
ara que estava despuiada.
-Espera’m un poc su-aquí;
’niré a veure es veis si dormen.
la jove tancà la porta
i no la tornà obrir.
Jo no n’era per a creure
ni tampoc per a pensar
tenir sa gerra en sa mà,
i set, i no porer beure.
Tan grossa la m’has pegada
perque no pogués entrar.
-Si de tu pogués fiar,
lo que em demanes faria;
però vaig a reparar
si mon paret ho sabia.
M’estimat, voleu callar,
que tota estic retgirada.
Jo, aleshores, me pensava
que mon pare i mumare
me deixarien més blava
que s’aigo que hi ha a la mar.
Com per dins la casa entrava,
me pareixia un mort,
i això era la sort
o fou l’amor qui em cridava:
No has avisada ta mare
i això era la sort.