D’edat de quinze anys he estat
amb una grossa quimera:
tot això serà casera
que jo duc a dins es cap.
Jo veig bé que, si no em cas,
no faré cap obra bona,
que s’homo que té una dona
en pot treure lo que vol.
jeuen plegats en sa nit,
i això se diu bona vida!
I, si ella és un poc garrida,
llavò si que va de bo!
Si no vos agrada això,
però m’agrada a mi!
Un temps com era fadrí,
jo me vaig veure a tenir
doblers tants com n evolia
i un criatque me servia
de concert i no sé què.
I, ara que me trob pare,
n’he perdut el món de vista
i pas sa vida molt trista,
perque tenc desset infats
femelles, i no sé quants,
i no s’hi poren oir
Bon carai, que si fos ara,
que s’hagués de succeir!...
-¿Que no sabeu, mon germà
que tothom ho vol provar?
En venir es mes de gener,
ses cucuiades no beuen;
a un homo mentider,
en dir veritat, no el creuen.
Por el rastro de la sangre que Jesús ha derramado,
iba la Madre de Dios buscando a su hijo amado.
-¿No habréis visto pasar mi Hijo Jesús amado?
-Dame las señas, Señora, de tu Hijo adorado.
-Es más blanco que la nieve, que oro y plata más brillante.
A su frente trae el sol, tiene carita de ángel.
-Por aquí pasó, Señora; Cristo por aquí ha pasado :
cada tiro que le daban, Jesucristo arrodillado.
Trae corona de espinas…
Jesucristo pide un manto, un manto de mi tocado,
para enjugarse el rostro que lo tenía sudado…
El manto tiene tres dobles y tres estampas se quedaron:
Una, Santa Magadalena, la otra parte, su hermano,
la otra parte, San Simón que a Jesús ha ayudado.-
(-¡Ayuda, Simón, ayuda, prontó llegaré al Calvario!)
Oyendo esto la Virgen, allí cayó desmayada;
la Magdalena y San Juan ya iban a levantarla.
-Vamos, vamos, mi Señora, vámonos al Calvario.-
Ya le ponen la corona, ya le ponen los tres calvos
y le pegan la lanzada;
ya le dieron la bebida de amarga hiel y vinagre.
La sangre que derramó en el cáliz sobrecae.
Quien la sangre beberá será bienaventurado.
En este mundo será Rey y al otro coronado.