Por el rastro de la sangre que Jesús ha derramado,
iba la Madre de Dios buscando a su hijo amado.
-¿No habréis visto pasar mi Hijo Jesús amado?
-Dame las señas, Señora, de tu Hijo adorado.
-Es más blanco que la nieve, que oro y plata más brillante.
A su frente trae el sol, tiene carita de ángel.
-Por aquí pasó, Señora; Cristo por aquí ha pasado :
cada tiro que le daban, Jesucristo arrodillado.
Trae corona de espinas…
Jesucristo pide un manto, un manto de mi tocado,
para enjugarse el rostro que lo tenía sudado…
El manto tiene tres dobles y tres estampas se quedaron:
Una, Santa Magadalena, la otra parte, su hermano,
la otra parte, San Simón que a Jesús ha ayudado.-
(-¡Ayuda, Simón, ayuda, prontó llegaré al Calvario!)
Oyendo esto la Virgen, allí cayó desmayada;
la Magdalena y San Juan ya iban a levantarla.
-Vamos, vamos, mi Señora, vámonos al Calvario.-
Ya le ponen la corona, ya le ponen los tres calvos
y le pegan la lanzada;
ya le dieron la bebida de amarga hiel y vinagre.
La sangre que derramó en el cáliz sobrecae.
Quien la sangre beberá será bienaventurado.
En este mundo será Rey y al otro coronado.
Ara passa En Toni,
que té bona veu.
De pertot el senten,
de pertot arreu.
Toca la corneta
i el tambor millor,
sí, senyor!
Que fan crida de ratjada
peix i mussola
i vi a velló.
Ara s’usen
ses sabates baixes;
ses corbates
amb un bon doblec.
Vet aquí lo que resulta
sa gananci d’es bombet.
Es senyors se queixen
que no hi ha criades,
perque ses al•lotes
monges s’han tancades.
D’aquesta manera,
hi haurem d’anar,
olè! ah! olè! ah!
a cercar ses monges
per rabassar s’herba
i entrecavar favar.
No és ric qui té hasienda
ni aquell qui té diners;
sa tranquilidat val més
que deu mil duros de renda.