Cada dilluns dematí
el meu cor fa sentiment,
germans meus, tenc present
sa dona, quan se morí.
Fonc aquell aqui mamava
lo qui em dava més pesar
cada pic que em despertava
i se n’anava a cercar
sa mamella de sa mare.
Vos assegur que encara ara
no l’ha poguda trobar.
Ell ja no la trobarà,
perque és morta i enterrada.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Amoroses
Inca
Assonant
51
IV
Ja no hi ha més mala cosa
que un servidor avorrit:
com més fa, manco agraït;
per lluny que es faça, fa nosa.
Santa Llucia tengué
sa vida penada i trista:
no sé si perdé la vista
o si altri la hi tragué.
Estaba la blanca niña sentadita en su balcón.
Pasó por allí Don Carlos, hijo del Emperador.
-Suba, suba, caballero, suba, suba sin temor.
Mi marido está cazando en los montes del León.
-Abre la puerta, niña, abre; abre, abre sin temor,
que que te traigo un conejito de los montes del León.
-Es que he perdido las llaves de tu lindo corredor.
-Si aquellas eran de plata, de oro te las traigo yo.
¿De quién es aquel caballo que en mi cuadra he visto yo?
-Tuyo, maridito, tuyo, que ayer te lo compré yo.
-¿De quién es aquel sombrero que en mi percha he visto yo?
-Tuyo, maridito, tuyo, que ayer te lo compré yo.
-¿De quién es aquella sombra que en mi cuarto he visto yo?
-Es del niño del vecino que ayer noche aquí durmió.
-¡Qué niños ni qué demonios! ¡Lleva más barbas que yo!-
Sacó su puñal de plata y allí mismo la mató.