Un día una pastora se fue a pastorear.
Guardando sus rebaños, se puso a cantar:
Do re mi, fa fa fa, do re mi, fa fa fa,
do re mi fa, sol la si do, mi, re, do!
Al pasar por palacio, la Reina que la vió
le dijo: -Pastorcita, tu canto me gustó.
Do re mi, fa fa fa, do re mi, fa fa fa,
do re mi fa, sol la si do, mi, re, do!
Si tú eres buena niña, yo te regalaré
un vestido de seda, también lo bordaré.
¿Quieres vivir conmigo? Feliz tu vivirás,
guardarás mis ganados, también podrás cantar:
-Eso, señora mía, eso no puede ser,
mis padres son ancianos y me han de menester.
Per ventura estic malalta
i vós deis: “Regalau-vós!”
Estimat, ausent de vós,
lo millor regalo em falta.
Si per sa cara tenc faltes,
sa culpa no la tenc jo;
jo et promet que tenc un cor
més hermós que es de ses altres.