M’ho deien i no m’ho creia,
però ara ja ho creuré,
que un mariner sempre té
la mort darrere s’oreia.
Més m’estimaria veure
Na Maria de Menut
que tot es terme de Lluc
ajuntat amb so de Seuva.
Estaba una niña bordando corbatas,
agujas de oro y dedal de plata.
Pasó un caballero pidiendo posada.
-Si mi madre quiere, yo de buena gana.-
Le puso la mesa en medio la sala:
cucharita de oro, tenedor de plaat.
En medio la alcoba le puso la cama:
colchones de hilo, sábana bordada.
A la media noche él se levantó;
de las tres que había, a Elena escogió.
La montó al caballo y se la llevó.
Al llegar al monte, allí la bajó,
y le dijo: -Niña, ¿cómo te llamas?
-Yo me llamo Elena y por mi desgracia.-
Sacó un cuchillo y la degolló.
Arrancó una mata y allí la enterró.
Al cabo de un año, por allí pasó
y vió un pajarito y le preguntó:
-¿Quién es esa virgen que aquí veo yo?
-Esta es Santa Elena que usted la mató.