Yo me quería casar con un mocito barbero,
y mis padres me querían monjita de un monasterio.
Una tarde de verano, me sacaron de paseo,
y al revolver una esquina, había un convento abierto.
Salieron de allí las monjas todas vestidas de negro.
Me cogieron de la mano y me metieron adentro.
Me empezaron a quitar los adornos de mi cuerpo:
pulseritas de mis manos, anillitos de mis dedos,
pendientes de mis orejas, gargantilla de mi cuello,
mantilla de tafetán y jubón de de terciopelo.
Lo que más sentía yo era mi mata de pelo.
El sen Pere Meravell,
des que som nat, és mon pare;
sa seva dona és mu mare
perque se va casar amb ella.
Garrida, a tu t’en prendrà
com es pescador de canya
que, en tenir es peix per sa ganya,
desenganxa i cau dins mar.