Jo et duc comandacions;
si et donen gust, alegre’t:
elles són d’un jovenet
qui, solament per veure’t,
si no poria de dret,
vendria de genoions.
Fadrines volen anar
an el Rei a fer procés
que es fadrins van p’es cellers,
van de riure i no més
i no volen festejar.
EL Rey moro tiene un hijo que Pepito se llamaba.
Una tarde de verano se enamoró de su hermana.
Al ver que no puede ser, se pone enfermo en la cama.
Su padre, que estaba enfermo, de este modo le hablaba:
-¿Qué tienes, hijo querido? ¿qué tienes, hijo del alma?
-Tengo un dolor de cabeza que mi corazón derrama.
-¿Quieres que te mate un ave, las que vuelan por la casa?
-Que me la traiga mi hermana y que nadie la acompañe.-
Como era de verano, se puso la falda blanca
y, al verla tan monina, la subió encima la cama.
-Hermano, por ser mi hermano, no me dejes deshonrada.-
Con un pañuelito blanco la boquita le tapaba.
-Hermano, por ser mi hermano, no me dejes deshonrada.-
Con un pañuelito blanco la boquita le tapaba.
-Hermano, por ser mi hermano, no me dejes deshonrada.-
Con un pañuelito blanco la boquita le tapaba.
-Hermano, por ser mi hermano, no me dejes deshonrada.-
Con un pañuelito blanco la boquita le tapaba.
-Hermano, por ser mi hermano, no me dejes deshonrada.-
Con un pañuelito blanco la boquita le tapaba.
-Hermano, por ser mi hermano, no me dejes deshonrada.-
Con un pañuelito blanco la boquita le tapaba.
-Hermano, por ser mi hermano, no me dejes deshonrada.-
Con un pañuelito de seda los ojitos le tapaba.
Al cabo de siete meses la escalera bajaba;
su padre, que estaba enfrente, con los ojos la miraba.
-¿Qué me mira usted, papá, que me mira deshonrada?
Dios les mandará el castigo a mi padre y a mi hermano.-
Al cabo de nueve meses, nació una rosa encarnada
y por nombre le pusieron “Hija de hermano y hermana”.