Yo tenía siete perros. Uno me lo pilló el tren.
No me quedan, no me quedan, no me quedan más que seis.
De los seis que me quedaban uno se fue de un brinco.
No me quedan, no me quedan, no me quedan más que cinco.
De los cinco que quedaban, uno se fue de un salto.
No me quedan, no me quedan, no me quedan más que cuatro.
De los cuatro que quedaban, uno se murió de sed.
No me quedan, no me quedan, no me quedan más que tres.
De los tres que me quedaban, uno se murió de tos.
No me quedan, no me quedan, no me quedan más que dos.
De los dos que me quedaban, se llevó uno el tío Bruno.
No me quedan, no me quedan, no me quedan más que uno.
El uno que me quedaba, se le salió a la portera,
y le dio un palo mortal por cagarle en la escalera.
Aquí acaba el cantar.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Enumeratius
Artà
Assonant
259
IV
Tos uis són dues turqueses
blaves; són color de cel.
Tu encatives En Miquel
amb paraules i fineses.
L’Església és un sementer
petit, que dóna bon compte;
mentres hi hagi gent tonta,
es capellans viuran bé.
Tan trist se troba el cor meu
quan noves de vós no sé,
com una mare que ve
de s’enterro d’un fii seu.