Una mosca vironera
venia sucre esponjat,
i una beia amb un xorrac
’faitava una cadernera
com un gall enmig de s’era
qui feia batre un llimac.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Humorístiques
Sóller
355
II
Ara que me veus negada
dins la mar a lloc de fons,
me demanes ses cançons
per dir a s’enamorada.
Estaba la Coronela sentadita en el balcón.
Sale el Teniente y le dice: -Señora, ¿qué hace aquí?
-Yo espero a mi marido; de la guerra ha de venir.
Di, ¿de dónde viene usted?
-He venido de la guerra por casarme con usted.
-¿No habrá visto a mi marido por la guerra, alguna vez?
-No conozco a su marido ni tampoco sé quien es.
Déme las señas, señora, que lo debo conocer.
-Es un hombre guapo y rubio, gentil hombre y cortés;
lleva las medias de seda, zapatillas a lo inglés;
en la punta de la espada, lleva señas de marqués,
y pendiente de su cuello, lleva un pañuelo francés
que le bordé de pequeña, siendo niña lo bordé,
y en la cofa de la gorra el retrato de Isabel.
-Con las señas que me ha dado, su marido muerto es;
en Valencia lo mataron en casa de Canadés;
y dejó en el testamento que me case con usted.
-Esto yo no lo haría, esto yo no lo haré.
Siete años hay que espero; otros siete esperaré.
Si a los catorce no viene, monjita me serraré.
Todos los muebles y alhajas por monedas los vendré,
y el dinero que me sobre a los pobres lo daré;
y una hija que yo tengo conmigo la pasaré,
y mi hijo Francisquito irá a servir al Rey;
ha muerto el padre en la guerra, que muiri el hijo también.
-Desgraciadita María, desgraciada mujer,
tú hablas con tu marido y no lo puedes conocer.
Dame un abrazo, Maria, que yo soy tu amante esposo.
He venido de la guerar para estar con ti dichoso.
El qui no se cansa, alcança,
i jo pens que alcançaré.
Mu mare, el vui sabater
per no haver d’anar descalça.