-Soldadito, soldadito, tú que de la guerra vienes,
¿no habrás visto mi marido por la guerra alguna vez?
-No, señora, no lo he visto, ni sé su señor quién es.
-Es un joven blanco y rubio, alto como los ciprés.
-Sí, señora, que lo he visto; su marido muerto es;
se ha muerto en Valencia en casa del Genovés.
Ha dejado en testamento que me case con usted.
-Esto sí que no lo haría, esto sí que no lo haré.
Siete años hay que espero, y siete más que esperaré.
Si a los catorce no viene, monjita me encerraré.
Y los tres hijos que tengo muy bien los condoñaré: (sic)
uno, con doña María, otro, con doña Isabel
y el más chiquitito rubio a la guerra mandaré.
Donde ha muerto su padre morirá el hijo también.
-Calla, calla, Francisquita, que yo soy tu amante esposo
que he venido de la guerra: dame un abrazo amoroso.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Amor fidel
Santanyí
Assonant
29
IV
–Aquell qui té passió,
algun dia la demostra.
Jo vénc de la vila a posta
per entregar aquest favor.
–Ja li diràs que he rebut
es ramell amb alegria,
però més m’agradaria,
qui l’ha enviat, fos vengut.
¿Dónde va la inminadora (sic) tan de mañana al convento?
-Padre, si usted es confesor, a confesarme aquí vengo.
-Empieza, niña bonita, a contarme tus secretos,
y, para no hacerlo mal, empieza a los mandaminetos.
-Lo primero que me acuso que no amo a Dios como debo;
he dado mi amor a un hombre, más que a mi vida lo quiero.
Lo segundo que me acuso que paso horas y ratos
con el hombre que yo amo, contándole mis relatos.
Lo tercero que me acuso que a mi casa no lo saben,
y, para no hacerlo mal, lo quiero más que a mi madre.
-Pues síguele tú queriendo hasta el final de la vida,
que yo siempre te querré hasta el resto de la mía.-
A ella le daba angustia; cayó al suelo desmayada
de haberse confesada (sic) con el hombre que ella amaba.
Ay, sí, sí; ay, no, no.
En aqule momento, llegó el cura y los casó.
Jo no se què dar-te més
que dar-te la meva vida:
pren-la si la vols, garrida;
per tu la tenc, i només.