Santa Elisabet,
mare de Juan,
si em colg i no em llev,
l’ànima us coman;
a Lluc i Juan,
a Marc i Mateu,
tots els sants i santes
que creien en Déu;
a Sant Dionís,
a Santa Coloma,
tots el ssants i santes
que duen corona.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Oracions
Inca
91
III
Estaba la blanca niña sentadita en su balcón.
Pasó por allí Don Carlos, hijo del Emperador.
-Suba, suba, caballero, suba, suba sin temor.
Mi marido está cazando en los montes del León.
-Abre la puerta, niña, abre; abre, abre sin temor,
que que te traigo un conejito de los montes del León.
-Es que he perdido las llaves de tu lindo corredor.
-Si aquellas eran de plata, de oro te las traigo yo.
¿De quién es aquel caballo que en mi cuadra he visto yo?
-Tuyo, maridito, tuyo, que ayer te lo compré yo.
-¿De quién es aquel sombrero que en mi percha he visto yo?
-Tuyo, maridito, tuyo, que ayer te lo compré yo.
-¿De quién es aquella sombra que en mi cuarto he visto yo?
-Es del niño del vecino que ayer noche aquí durmió.
-¡Qué niños ni qué demonios! ¡Lleva más barbas que yo!-
Sacó su puñal de plata y allí mismo la mató.
Erri, ou, arrera,
Pastora, vina ací.
Va partir cap a Llubí
i sortí a Capdepera.
Amor, de vuit en vuit dies,
carta teva esperaré,
i si tu no me n’envies,
ja serà que no aprecies
sa persona qui et vol bé.