Noltros tenim buidadores
que no es volen embrutar.
¿Que se devien pensar,
quan l’amo es cànyom les dà,
que havien d’esser senyores?
Yo me quería casar con un mocito barbero,
y mis padres me querían monjita de un monasterio.
Una tarde de verano, me sacaron de paseo,
y al revolver una esquina, había un convento abierto.
Salieron de allí las monjas todas vestidas de negro.
Me cogieron de la mano y me metieron adentro.
Me empezaron a quitar los adornos de mi cuerpo:
pulseritas de mis manos, anillitos de mis dedos,
pendientes de mis orejas, gargantilla de mi cuello,
mantilla de tafetán y jubón de de terciopelo.
Lo que más sentía yo era mi mata de pelo.
A Sineu no em casaria,
a Sineu no em vui casar.
¿Saps qui noves te’n pot dar?
Na Pipa qui està a Maria,
que es seu homo cada dia
n’hi dóna per berenar,
per dinar i per sopar,
tres vegades cada dia.