Por la Calle de Amargura, se fue la Virgen llorando,
buscando a su Hijo hermoso, buscando a su Hijo amado.
En el revolver una esquina, una señora ha encontrado
y le pregunta si ha visto su Hijo hermoso y amado.
-Si que lo he visto, Señora, en este rato ha pasado.
Una cruz lleva en sus hombos y una cadena arrastrando.
Y yo me he quitado un velo, un velo de mi tocado,
para limpiar su rostro que de sangre va manchado.
Si lo quiere ver, Señora, aquí lo tengo guardado.
El paño tenía tres dobles, tres figuras han quedado.
San Juan y la Magdalena la cogieron de la mano:
-Caminemos, caminemos, caminemos al Calvario,
que por pronto que lleguemos, ya lo habrán crucificado.-
Ya le han puesto la corona, ya le afiquen los tres clavos,
ya le dan la cruel lanzada a su divino costado.
Quien dirá esta oración todos los viernes del año,
sacará un alma de pena, y la suya si está en pecado.
Si la sé y no la digo, si la oigo y no la aprendo,
en el día del juicio ya sabré lo que me pierdo.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Religiosos
Binissalem
Assonant
257
IV
Jo no dic que una casada
amb s’homo, no estiga bé;
però vida regalada,
sa fadrina és qui la té.
Que és de ditxós un fadrí
que li broden sa camia!
De ditxós ja en sobraria
si la’m brodaven a mi.
-Regala’t de mon regalo,
jo també em regalaré.
-¿Com és possible, mon bé,
que em puga regalar bé,
i vós sou lo meu regalo?