P’es maig, cireres;
d’estiu, cigales.
Un tord sense ales,
no pot volar.
A casa que no hi ha pa,
no estan contents.
A una jaia sense dents,
dau-li pa moll.
Una gerra sense coll,
no està acabada.
Una bota buidada
no ha mester punyir.
Qui s’aixeca dematí,
pixa allà on vol.
Un llum en es sol
no fa claror.
Un homo traïdor
fa dues cares.
Ses torrentades
van per avall.
Un fadrí dins un ball,
va erugat.
Un homo gat,
camina tort.
No hi ha com la mort
per fer plorar.
Les regles d’Espanya
totes són així.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Humorístiques
Inca
Assonant
6
IV
A sa torre Canyamel,
mu mare, deixau-m’hi anar.
Jo no hi som per festejar,
sinó per veure En Miquel.
Cuando empezaron las guerras de Francia y Portugal,
llamaron al Conde Flores de capitán general.
-¿Para cuántos años, Conde, para cuántos años va?
-Por siete me voy, Señora; por siete y nada más.
Han pasado siete años y el Conde no viene ya.
Un día, estando a la mesa, su padre la quiso hablar:
-¿Por qué no te casas, hija? ¿por qué no te casas ya?
-No puedo casarme, padre, que el Conde en el mundo está.
Si me dais la bendición, y yo le iré a buscar.
-Que te la dé Dios del cielo, que es santo y puede más.-
Vistióse de peregrina, y al Conde se fue a buscar.
Al salir de las Italias, de Francia y de Portugal,
encuentra un caballo blanco que lo llevan a ensellar.
-¿De quién es este caballo que lo llevan a ensellar?
-Del señor Conde de Flores: mañana se va a casar.
-Este conde que usted dice, ¿me lo quiere enseñar?
-Sí, señora, porque es esto muy poca la caridad.
-Déme una limosna, Conde, que muy bien la puede dar,
que vengo de las Italias y no tengo por gastar.
-Si viene de las Italias, ¿qué hay de nuevo por allá?
-Hoy he visto a tu Condesa que no cesa de llorar.
-¡Ay, si la pudiera ver! ¡Ay, si la pudiera hablar!
-¿Cómo la conocería? ¿cómo la conocerá?
-Por aquel hermoso rostro y su hermoso lunar.
El vestido que le hice me costó una ciudad.
-La hermosura se me ha ido, Conde, de tanto llorar.
El vestido bien lo guardo y el lunar en frente está.-
El Conde, entonces, la abraza y se la llevó al altar
y el señor Conde de Flores por doña Elvira será.
A Pollença són les paumes
per una que n’he mester.
Som perseguida de Jaumes:
com un se’n va, s’altre ve.