Para ser hija de un Rey, he nacido desgraciada,
que el primer hombre que vi de él quedé enamorada.
Lo encerré dentro de un cuarto, sin que nadie lo supiera.
Un día, lo encontré muerto encerrado en mi cuarto. Yo le guardo en una sala
y le conservo su rostro con flores y lirios blancos.
Le cambiaba de camisa todos los viernes del año,
y un día, por mi desgracia, se le descompuso un brazo.
Ay, triste de mi, ay, triste, ay, triste y desconsolada!
Para decirlo a mi padre, es hombre para matarme.
Para decirlo a mi madre, me tratará de malvada.
Mis hermanos más pequeños de amores no saben nada.
Un día, me paseaba, del balcón a la ventana,.
y vi a un labrador que sus tierras labreaba.
-Labrador, buen labrador, escúchame dos palabras.
-Ya las escucharé, señora, anque sean tres o cuatro.
-¿Quieres enterrar a un hombre? Te será muy bien pagado.
Debajaba la escalera, y ella se puso a llorar.
-Adiós, Luís de mi alma, adiós, Luís de mi vida,
si no fuera por la gente, Luís yo te acompañaría.
te vas sin podeme dar un beso de despedida.
Luís de mi ocrazón, vendría a acompañarte.
Hasta la sepulturita, no te dejaría yo.
voy a decir a la gente: -Mi marido ya se embarca!
Amor desgraciat
Puigpunyent - Galilea
Assonant