Joveneta, fé el favor
de donar-mos sa panada,
i serà apreciada
fins i tot d’es sonador.
Si no tens festejador,
triaràs de sa rotlada:
si n’hi ha cap que t’agrada,
ninguns te direm que no.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Panades
Inca
281
III
En diada de mal temps,
un moscard vaig agafar,
i d’ets ossos més dolents
en vaig fer set bastiments,
nou llaüts d’anar a pescar.
De sa llenya que em quedà,
en vaig tenir per cremar
nou mil anys damunt la terra.
Estaba la blanca niña sentadita en su balcón.
Pasó por allí Don Carlos, hijo del Emperador.
-Suba, suba, caballero, suba, suba sin temor.
Mi marido está cazando en los montes del León.
-Abre la puerta, niña, abre; abre, abre sin temor,
que que te traigo un conejito de los montes del León.
-Es que he perdido las llaves de tu lindo corredor.
-Si aquellas eran de plata, de oro te las traigo yo.
¿De quién es aquel caballo que en mi cuadra he visto yo?
-Tuyo, maridito, tuyo, que ayer te lo compré yo.
-¿De quién es aquel sombrero que en mi percha he visto yo?
-Tuyo, maridito, tuyo, que ayer te lo compré yo.
-¿De quién es aquella sombra que en mi cuarto he visto yo?
-Es del niño del vecino que ayer noche aquí durmió.
-¡Qué niños ni qué demonios! ¡Lleva más barbas que yo!-
Sacó su puñal de plata y allí mismo la mató.
-Madona de Son Amer,
¿tan dematí us heu llevada?
-He de rentar sa bugada
i he de pastar, també.