Estaba la blanca niña sentadita en su balcón.
Pasó por allí Don Carlos, hijo del Emperador.
-Suba, suba, caballero, suba, suba sin temor.
Mi marido está cazando en los montes del León.
-Abre la puerta, niña, abre; abre, abre sin temor,
que que te traigo un conejito de los montes del León.
-Es que he perdido las llaves de tu lindo corredor.
-Si aquellas eran de plata, de oro te las traigo yo.
¿De quién es aquel caballo que en mi cuadra he visto yo?
-Tuyo, maridito, tuyo, que ayer te lo compré yo.
-¿De quién es aquel sombrero que en mi percha he visto yo?
-Tuyo, maridito, tuyo, que ayer te lo compré yo.
-¿De quién es aquella sombra que en mi cuarto he visto yo?
-Es del niño del vecino que ayer noche aquí durmió.
-¡Qué niños ni qué demonios! ¡Lleva más barbas que yo!-
Sacó su puñal de plata y allí mismo la mató.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Adulteri castigat
Inca
Assonant
226
IV
Com sa corriola corre,
es treure aigo és un pler.
Més m’estimaria ser
mermulada, i dic ver,
que ser sa mermuladora.
Jesús, que estic de contenta,
perque avui he berenat
d’aquell Pa sagramentat
que en voldria tenir sempre!
Sa guerrera m’he mirada
d’es cap fins an es talons,
i a sa brutor d’es garrons
hi poren néixer ciurons
de catorze pams d’alçada.