Estaba la Coronela sentadita en su cuartel
esperando que saliera el Teniente Coronel.
Llega el Teniente y le dice: -Señora, ¿qué hace aquí usted?
-Escuche, mi caballero, ¿y de dónde viene usted?
-He venido de la guerra, me presento a su merced.
-¿Ha visto usted mi marido en la guerra alguna vez?
-No, señora, no lo he visto, ni sé su señor quién es.
Déme las señas, señora; y déme las señas de él.
-Mi marido es guapo y rubio y alto como el ciprés,
y lleva medias de seda, zapatito a lo inglés,
y en la punta de la espada lleva escrito que es marqués,
y pendiente de su cuello lleva un pañuelo francés.
que yo bordé siendo niña, siendo niña lo bordé,
y en la copa del sombrero el retrato de Isabel.
-Con las señas que me ha dado, su marido muerto es.
Lo mataron en Valencia en casa de Genovés.
Fueron condes y marqueses y genoveses también,
y la que más lloraba fue la hija del Marqués.
Ha dejado en testamento que me case con usted.
-Eso sí que no lo haría, eso sí que no lo haré.
Siete años ha que aguardo, otros siete aguardaré.
Si a los catorce no viene, por monja me encerraré,
y las alhajas que tengo todo eso lo venderé,
y el dinero que me quede a los pobres partiré.
Una hija mayor que tengo, conmigo la llevaré,
y un hijo menor que tengo fraile francisco lo haré.
Y si no quiere ser fraile, que vaya a servir al Rey,
que donde murió su padre, tmbién puede morir él.
-Calla, calla, Catalina, que yo soy tu amante esposo
que he venido de la guerra: dame un abrazo amoroso.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Amor fidel
Ariany
Assonant
204
IV