El Rei moro seu en terra qui s’esclata de plorar.
Que s’esclati, que rebenti, que en cadira no seurà.
-Alça, alça, fia meva, que ton pare et vol casar!
-Oh mare, la meva mare, ¿quin vestit m’heu de posar?
-Oh, fia, la meva fia, el que més t’agradarà.
Te farà un vestit de seda i un altre amb parfalà
i llavò un de campanilles per dissabte anar a caçar.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Temes diversos
Inca
Assonant
190
IV
Silvana se paseaba por la alameda florida.
Y su padre la miraba desde un balcón que había:
-Silvana, si quieres ser mi hija, esposa y querida,
te vestiría de oro, de plata te calzaría,
y la camisa de seda, los guantes de piel muy fina.
-Y las penas del infierno, padre, ¿quién las pasaría?
-Hay un Padre Santo en Roma, hija, y nos perdonaría.
-También un Dios en el cielo y un castigo mandaría.-
Silvana se fue llorando, por la escalera subía.
Y su madre la miraba desde un balcón que había:
-¿Qué tienes, hija Silvana? ¿qué tienes, hija querida?
Si es verdad que soy tu madre, es justo que me lo digas.
-¡Ay, madre, mi buena madre! ¡ay, madre del alma mía!
Aquel traidor de mi padre días ha que me persigue
y dice si quiero ser su hija, esposa y querida.
-Si esto es verdad, Silvana, yo pronto lo arreglaría:
tu te pondrías mi ropa, yo la tuya me pondría..-
Ellas cambiaron de ropa día de Pascua florida.
La que una se quitaba, la otra se la ponía.
Fueron al cuarto del Rey por ver si las conocía.
Y la madre entró en el cuarto triste y descolorida:
-Buenos días, señor Rey. –Buenos días, prenda mía.
Sube a la cama, Silvana, que voy tres veces florida:
el primero fue don Carlos, segunda, doña María,
y después nació Silvana que tú buscas por querida.
-Tú te quedas mi Señora mientras en el mundo viva ,
porque has sabido guardar mi honra y la de mi hija.
Un tocador de guiterra
a sa casa sempre ve;
ell diuen que no té terra:
a lo menos ballaré!
En diada de mal temps,
un moscard vaig agafar,
i d’ets ossos més dolents
en vaig fer set bastiments,
nou llaüts d’anar a pescar.
De sa llenya que em quedà,
en vaig tenir per cremar
nou mil anys damunt la terra.