-Ay, Anita de mi vida, ay, Anita de mi alma!
Si cumplías mis deseos, re Reina te coronaba!
-Vale más vivir con honra, no del Rey enamorada,
Que si no está aquí el Conde, para mí su honra es sagrada.-
La Reina falsa y traidora en palacio lo escuchaba:
todo lo que el Rey decía, no lo que dice Adriana.
Con lo que el Rey le decía se puso muy enfadada.
Mandó hacer un convite de Sevilla y de Granada.
Todos los condes del reino a su mesa se sentaban.
-Los condes y caballeros, vengan todos a mi casa,
y también el Conde Flores que por él se hace la causa.-
-Todos los que estáis aquí tenéis la mujer honrada:
no más el Conde de Flores tiene la mujer mundana.
-Si eso es verdad, mi Señora, soy capaz de destrozarla.
-Sí, es verdad, caballero; hoy mismo lo presenciaba.
-Pues ahora la mataré; ahora voy a matarla.-
A la mitad del camino, se encuentra con su esposa amada
con los brazos extendidos para darle una abrazada.
-Quítate de aquí, maldita; quítatede aquí, malvada,
que en el palacio del Rey me han hecho bajar la cara!
Y ahora voy a matarte con esta cruel espada!
-No me mates, mi marido, antes de ver a mi hija amada.
-Cuando yo seré muerta, me lavarás bien la cara;
la presentrás al Rey: te dirá que soy honrada.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Esposa dissortada
Felanitx
Assonant
221
IV
Adiós, flor de ginjol,
si no, de ginjoler;
tu et passeges p'es carrer
i jo estic baix d'es llençol.
Mu mare em diu cada dia;
-No et casis amb pescador,
perque, quan hi ha maror,
ja no mengen pa aquell dia.
De totes ses gatovetes
d’es Puig de Sant Salvador
n’hem de fer un fogueró
per cremar tots es xuetes.