-¡Ay, Anita de mi vida, ay, Anita de mi alma,
si cumplieras mis deseos, serías rica y amada!
-Vale más vivir con honra que ser rica y amada.-
La Reina, falsa y traidora, que todo lo escuchaba,
al oír lo qu eel Rey decía se puso muy enfadada.
La Reina hizo convite en Sevilla y en Granada
de Condes y caballeros. –Venid todos a mi casa,
que venga el Conde Flores, que por él se hace la causa.-
A la mitad del convite, la Reina ya se levanta.
-Todos los que estáis aquí, tenéis la mujer honrada,
incluso (sic) el Conde de Flores que la tiene muy mundana.
-Si es verdad de mi señora, muy pronto iré a matarla.
-Sí es verdad, mi caballero; yo mismo lo presenciaba.-
El Conde sacó la espada para ir a matarla.
A la mitad del camino, se encontró su esposa amada,
con los brazos extendidos para darle una abrazada.
-¡Quítate de aquí, maldita; quítate de aquí, malvada!
En el palacio del Rey, me has hecho bajar la cara,
y ahora tendrás que morir con esta cruel espada.
-No me mates, mi marido, con esta cruel espada.
Hija mía, serás buena, luego dirán que eres mala.
Cuando tu padre me haya muerta, me lavará sbien la cara,
me llevarás a la Reina y dirás que soy honrada.
-¿Quién ha hecho esta muerte? ¿quién es que ha sido la causa?
-Mi padre, Conde de Flores, la Reina Juana malvada.-
El Rey sacó la espada y a la reina fue a matar.
-Ahora, tu serás la reina, la reina y gobernadora.
Voldria esser es forreiat
de sa porta d’es quarter,
i veuria lo meu bé
com va vestit de soldat.
Aquesta felanitxera
quatre mantes blanques té.
Si aqueix robo li surt bé,
es lladres duran bandera.