Jo men un parei de bous
qui de carn en duen poca:
d’això n’és causa s’al•lota
qui vol que hi vagi es dijous.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Llaurar - Pareller - Parells
Inca
547
II
No mudaré lo meu cor
encara que vós mudeu
i encara que vós, llavò,
dos mil mudances faceu.
Estaba la blanca niña sentadita en su balcón.
Pasó por allí Don Carlos, hijo del Emperador.
-Suba, suba, caballero, suba, suba sin temor.
Mi marido está cazando en los montes del León.
-Abre la puerta, niña, abre; abre, abre sin temor,
que que te traigo un conejito de los montes del León.
-Es que he perdido las llaves de tu lindo corredor.
-Si aquellas eran de plata, de oro te las traigo yo.
¿De quién es aquel caballo que en mi cuadra he visto yo?
-Tuyo, maridito, tuyo, que ayer te lo compré yo.
-¿De quién es aquel sombrero que en mi percha he visto yo?
-Tuyo, maridito, tuyo, que ayer te lo compré yo.
-¿De quién es aquella sombra que en mi cuarto he visto yo?
-Es del niño del vecino que ayer noche aquí durmió.
-¡Qué niños ni qué demonios! ¡Lleva más barbas que yo!-
Sacó su puñal de plata y allí mismo la mató.
Gerineldo, Gerineldo, Gerineldito querido,
¡si te pudiera tener tres horas en mi retiro!
-No se burle usted, señora, no se burle usted conmigo.
Porque soy vuestro criado, señora, os burláis de mí.
-No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo.
Entre la una o las dos mis padres se habrán dormido.-
Entre la una o las dos, se oye un pequeño ruido.
-¿Quién rodea mi palacio? ¿Quién pasea en mi castillo?
-No tema, soy Gerineldo, que vengo a lo prometido;
Vengo en zapatos de seda por no hacer tanto ruido.-
Se pusieron a hablar como mujer y marido.
Cansaditos de hablar, se quedaron adormidos.
Cuando el Rey se despertó, dos horas el sol nacido,
se fue al cuarto de la Infanta y los encontró dormidos.
Puso mano a la espada: -¿Que les les tiro o no les tiro?
Si mato a Gerineldo, desde niño lo he tenido;
y si mato a la infanta, mi reino será perdido.
Les pondré la espada en medio: les servirá de testigo.-
La infanta se dispiertó: -Dispiértate, amor mío;
despiértate, Gerineldo,
que la espada de mi padre entre los dos ha dormido.
-¿Por dónde me iré, señora, por no ser tan conocido?
-Sale por el jardín mayor a coger flores y lirios.
-¿Dónde vienes, Gerineldo, que estás tan descolorido?
-Vengo del jardín mayor de coger flores y lirios;
la fragancia de la rosa el color me ha bebido.
-No lo niegues, Gerineldo, que con mi hija has dormido.
De la mañanita, a las ocho, seréis mujer y marido.
-La promesa tengo hecha a la Virgen de la Estrella:
de mujer que ha sido mía, de no casarme con ella.
La promesa tengo hecha a la Virgen del Pilar:
mujer que sirve de dama, de no poderme casar.