Anem, gent de Ciutadella,
anem a caçar llagosts,
animals que peguen bots,
a quinze sous sa barcella.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Insectes, aràcnids i cucs
Capdepera
60
II
Enmig de la mar hi ha
pedres petites i planes.
¿Que no saps que a ses muntanyes
hi sol haver olivar?
Jo la tenc ben retratada
i escrita a un paper,
que, amb aquesta temporada,
no guanyarem cap dobler.
Sé cert que altra temporada
llampugues no pescaré.
Por las calles de Madrid se pasea Filomena
con sus dos hijas queridas bajo de una limonera.
El Rey turco paseando se enamoró de una de ellas:
se casó con Blancaflor; Filomena es más pequeña.
Al cabo de siete meses, Rey Turco se fue a la guerra.
Su suegra lo recibió con alegría y contento.
-Bienvenido seas, Turco. –Bienamada seas, suegra.
-Turco, Turco, ¿a qué has venido? MI hija, ¿cómo se encuentra?
-Los nueve meses pasados, su hija se encuentra buena.
Lo que más me ha encargado que le lleve a Filomena,
hija suya, hermana nuestra; le daré cuanto ella quiera.
-Esto sí que no lo harás, porque Filomena es bella.
-Yo la trataré muy bien, como hija suya y nuestra.-
El reloj toca las cuatro, Filomena ya se entrega.
Se puso el vestido blanco, calzadita media seda.
Ya la monta en el caballo y se la lleva a su tierra,
allí juntitos los dos, el cuñado y Filomena.
A la mitad del camino, con palabras la requiebra:
palabritas del cuñado, palabritas pa ofenderla.
-Demonio de cuñadito, el demonio ya te tenta!
-O me tenta o no me tenta, no me deja de tentar.
Ocasión que tengo ahora, no la dejaré escapar.
Él la bajó del caballo, la sube de peña en peña.
-Te voy a cerrar los ojos y te arrancaré la lengua.-
Por allí pasó un pastor, San Juan Bautista lo era.
Con las señas que le dio, papel y pluma pidiera.
-Si yo tenía papel, una carta escribiría
(la tinta yo la pondré con la sangre de mis venas)
para entregar a mi hermana de parte de Filomena.
Pastor, si vas a mi tierra, me harás este favor
de entregar esta cartita a mi hermana Blancaflor,
de su hermana más pequeña
deshonradita en el bosque y sin ojos y sin lengua.-
Y cuando el Turco llegó, su mujer sabe la nueva.
Lo primero que le dice: -¡Oh, qué carita más bella!
¡Jesús, que cara tan dulce! ¡Jesús, que cara tan bella!
-Vamos, Turco, a cenar, que tengo una rica cena.
-¡Oh, qué carnita más dulce! ¡Oh, que carnita tan buena!
-Más dulces eran los ojos de la pobre Filomena,
que está allí, en el bosque y sin ojos y sin lengua!
-¿Quién te ha portado esta carta? ¿Quién te ha portado tal nueva?
-Ángeles hay en el cielo y pastores en la tierra.
Madres que tengáis hijas, casadlas en vuestras tierras,
que ya veis lo que ha pasado a mi hermanita Filomena,
que está solita en el bosque deshonradita y sin lengua.-
Se pegó tres puñaladas en medio del corazón:
-Esta va por Filomena, esta va por Blancaflor,
la tercera por el chiquillo el fruto de nuestro amor.
Y esta para los pastores que han portado esta nueva.