Silvana se paseaba por la alameda florida.
Y su padre la miraba desde un balcón que había:
-Silvana, si quieres ser mi hija, esposa y querida,
te vestiría de oro, de plata te calzaría,
y la camisa de seda, los guantes de piel muy fina.
-Y las penas del infierno, padre, ¿quién las pasaría?
-Hay un Padre Santo en Roma, hija, y nos perdonaría.
-También un Dios en el cielo y un castigo mandaría.-
Silvana se fue llorando, por la escalera subía.
Y su madre la miraba desde un balcón que había:
-¿Qué tienes, hija Silvana? ¿qué tienes, hija querida?
Si es verdad que soy tu madre, es justo que me lo digas.
-¡Ay, madre, mi buena madre! ¡ay, madre del alma mía!
Aquel traidor de mi padre días ha que me persigue
y dice si quiero ser su hija, esposa y querida.
-Si esto es verdad, Silvana, yo pronto lo arreglaría:
tu te pondrías mi ropa, yo la tuya me pondría..-
Ellas cambiaron de ropa día de Pascua florida.
La que una se quitaba, la otra se la ponía.
Fueron al cuarto del Rey por ver si las conocía.
Y la madre entró en el cuarto triste y descolorida:
-Buenos días, señor Rey. –Buenos días, prenda mía.
Sube a la cama, Silvana, que voy tres veces florida:
el primero fue don Carlos, segunda, doña María,
y después nació Silvana que tú buscas por querida.
-Tú te quedas mi Señora mientras en el mundo viva ,
porque has sabido guardar mi honra y la de mi hija.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
De raptes i forçadors
Inca
Assonant
34
IV
En Galicia hay una niña que Catalina se llama.
Su padre es un perro moro, su madre una renegada.
Todos los días de fiesta su padre la castigaba
porque no quería hacer lo que su madre mandaba.
Le mandó hacer una rueda de cuchillos y navajas.
La rueda ya estaba hecha, Catalina arrodillada,
entre lágrimas y llantos al Dios del cielo rogaba.
Bajó un ángel del cielo, bajó para consolarla;
bajó un ángel del cielo con la corona y la palma.
-Sube, sube, Catalina, que el rey del cielo te llama.
-¿Qué quiere el Rey del cielo que con tal prisa me llama?
-Te quería preguntar la vida cómo la pasas.
-La vida la paso muy bien, pero la espero muy mala.-
Cuando sube Catalina, con su corona y su palma,
le comparece el demonio, el demonio que es malvado.
Mientras sube Catalina, marinero cae al agua.
-¿Qué me das, marinerito, si yo te saco del agua?
-Yo te daré mi navío y mi oro y mi plata.
-Yo no quiero tu navío, ni tu oro ni tu plata.
-Pues ¿qué quieres, Catalina, pues que quieres que yo haga?
-Lo que quiero, cuando mueras, que a mi me entregues el alma.
-El alma se entrega a Dios y mi cuerpo a las aguas
y lo demás que me sobra a la Virgen soberana.
Tots es senyors de Sineu
duen cuiera i forqueta,
tenen cama de xueta
i sa vista de jueu.
Bona aigo, Mare de Déu,
tendrem bon blat a sa rota.
Vos daré sa paia tota
i es blat serà tot meu.