Por el rastro de la sangre que Jesús ha derramado,
iba la Madre de Dios buscando a su hijo amado.
-¿No habréis visto pasar mi Hijo Jesús amado?
-Dame las señas, Señora, de tu Hijo adorado.
-Es más blanco que la nieve, que oro y plata más brillante.
A su frente trae el sol, tiene carita de ángel.
-Por aquí pasó, Señora; Cristo por aquí ha pasado :
cada tiro que le daban, Jesucristo arrodillado.
Trae corona de espinas…
Jesucristo pide un manto, un manto de mi tocado,
para enjugarse el rostro que lo tenía sudado…
El manto tiene tres dobles y tres estampas se quedaron:
Una, Santa Magadalena, la otra parte, su hermano,
la otra parte, San Simón que a Jesús ha ayudado.-
(-¡Ayuda, Simón, ayuda, prontó llegaré al Calvario!)
Oyendo esto la Virgen, allí cayó desmayada;
la Magdalena y San Juan ya iban a levantarla.
-Vamos, vamos, mi Señora, vámonos al Calvario.-
Ya le ponen la corona, ya le ponen los tres calvos
y le pegan la lanzada;
ya le dieron la bebida de amarga hiel y vinagre.
La sangre que derramó en el cáliz sobrecae.
Quien la sangre beberá será bienaventurado.
En este mundo será Rey y al otro coronado.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Religiosos
Binissalem
Assonant
256
IV
¿Vols que et digui, Catanyó,
de quin modo n’has de viure?
No has de plorar ni riure
ni estra content ni felló.
-¿Això que és s’estudiant
de can Juan Carabassa?
Ell de lletra no en sap massa,
perque perd s’eima jugant.
-De lletra no en sé de més,
però jo perd s’eima jugant,
vós la perdeu p’es cellers.
Jo duc botons a sa cota
per porer-me embotonar.
M’agrada veure ballar
s’enamorat i s’al•lota.