Ya vienen las monjas
llenas de toronjas,
no pueden pasar
por el río de la mar.
Por una, pasan dos,
pasa la Madre de Dios.
Con su caballito blanco,
alumbraba todo el campo,
campo mayor
de San Salvador.
Ha dicho guerrero
que le peguen fuego
a la casa de San Diego,
Sino que salte la niña
del mecedor.
A que sí, a que no:
en mi casa mando yo!
Tres palomitas
en un palomar
que suben y bajan
al pie del altar.
Demà farà tres setmanes
que jo no he vist s’estimat,
però que a mi m’han semblat
dotze mesos de quartanes.
Amb tanta sabiduria
mai se deu colgar dejorn.
Preguntau-li, sen Ramon;
antes de Déu criar el món,
¿ambe què s’entretenia?
Feia rodes.