Viudetes, casau-vos prest,
no vos doneu a sentir,
que no vos hagen de dir
per vila: -Ja ho sap aquest!

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Recopilador

Rafel Ginard

Referència bibliogràfica

Cançoner Popular de Mallorca

Via d'incorporació

Transcripció edició

Classificació

Casament. Noces. Dot

Poble

Banyalbufar

Núm de glosa

1908

Volum

III

Altres cançons relacionades

Dalt es Puig de Galatzó,
que n’hi han seguides tantes,
una guarda de bergantes
encalçaven un pastor.

Si em vas amb carta tapada,
bé em pories avisar!
Supòs que me deus mirar
per una al•lota mundana,
i jo pretenc haver estada
una jove tan honrada
com cap en el món n’hi ha.

Cuando empezó la guerra de España y Portugal,
hicieron el Conde Flores el Capitán General.
-¿Por cuántos años vas, Conde, por cuántos años vas ya?
-Por siete me voy, Condesa, por siete y nada más.
Si a los ocho no he venido, ya te puedes casar ya.
Han pasado siete años y el Conde no viene ya.-
Un día, de sobremesa, así le habló su papá:
-¿Por qué no te casas, hija? ¿por qué no te casas ya?
-¿Cómo me he de casar, padre, y el Conde no viene ya?
-Si te piensas que el Conde vive, ¿por qué no lo vas a buscar?
-Que me dé la bendición y yo le iré a buscar.
-Pídela al Señor del cielo que es tu santo y puede más.-
Se viste de pelegrina y por el mundo se va.
Y salió de las Italias, de España y de Portugal,
y vio su hermoso caballo con la silla de montar.
-¿De dónde es este caballo que lo acaban de ensillar?
-Del Conde Flores, señora; mañana se va a casar,
-Y este señor que habéis dicho, ¿que vive en esta ciudad?
-Sí, señora, aquí vive, yo se lo puedo enseñar.
-Una limosnita, Conde, que bien me la pueden dar.
He visto a su Condesita que no deja de llorra.
-¡Si yo la pudiera ver! ¡si la pudiera abrazar!
-¿Cómo la conocería, Conde, de tanto llorar?
-Por el rostro de su cara y un precioso lunar,
y un vestido que le hice que me cuesta un capital.
-La hermosura de la cara la he perdido de llorra.
El vestido, sí, lo guardo para cuando volverás.-
Él la coge por el brazo y la lleva a su palau.
-María, paloma mía, María, encérrate monja. Tú ya te puedes marchar
(¡he encontrado mi Condesa!) y aprenderás a rezar,
que mis primeros amores me han venido a buscar.
-¿Quién será este demonio que nos venga a destorbar?
-Señora, soy su Condesa que lo he venido a buscar.-
Los dulces para los pobres i sa carn a l’hospital.
Las fiestas de los tornillos por la Condesa serán.

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