Una al•lota de Déu tota,
que no havia pecat mai,
se va mirar en es mirai
i va dir: -Bon redebota!
jo ja no em casaré mai!
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Casament. Noces. Dot
Binissalem
2003
III
Tords, ropits, pinsans i cegues,
coloms, pagos, verderols,
rates, perdius, rossinyols,
busquerets, voltors i bous,
ases , muls, cavalls i egos.
Ella se puso a lavar a la fuente cristalina.
Por allí pasaba el Rey con toda caballería.
-Buenos días, mora bella; buenos días, mora linda.
Dales agua a mis caballos de esta fuente cristalina.
-Yo no soy mora, Señor; en España soy nacida.
Me cautivaron los moros cuando diez años tenía.
-¿Quieres tú venir a España, aquí, en mi caballería?
-¿Y la honra, caballero, en dónde la dejaría?
-Te juro sobre mi espada, guardadita la tendría.
-¿Y la ropa, caballero, en dónde la dejaría?
-La de hilo y la de holanda sobre mi caballería;
la más pobre y la más rota al río la tiraría.-
Al pasar por la frontera, la morita se reía:
-¿De qué ríes, mora bella? ¿De qué ríes, mora linda?
¿Te ríes de mi caballo o ríes del que lo guía?
-No me río del caballo ni tampoco del que guía.
De lo que me río yo es de ver la patria mía.-
Cuando pasaron los bosques, ella a llorar se ponía.
-¿De què lloras, mora bella? ¿De què lloras, mora linda?
Lloro porque con mis padres por estos bosques venía
y con mi hermano Lorenzo y toda su compañía.
-¿Me dirás quién es tu padre? –Mi padre es don Juan de Oliva
y mi hermanito pequeño se llama José María.
-Válgame San Juan de Dios, Virgen sagrada María!
Pensando traer mujer, traigo una hermanita mía!
Abrid puertas de palacio, ventanas y celosías,
que aquí os traigo la prenda que llorabais perdida.
-Si eso fuese verdad, un premio te ganarías.
Si la trajeras honrada, la corona te pondría.
-Honradita vengo, madre, como el día qu enací,
tan sólo un beso me ha dado este hombre que está aquí.
–Quinze dies a venir
estaré aquesta vegada.
–Mon bé, si feis una estada
com aquesta que heu fet ara,
ja no em trobareu aquí,
només que sentireu dir:
Tal jove n’han soterrada,
i per amor n’ha acabada
sa vida, i se va morir.
De tot n’és causa un fadrí
qui amb paraules l’ha campada.
Li deia qualque vegada:
–Garrida, fiau de mi
i jo fiaré de vós.
No creia que unes amors
tan fortes tenguessen fi.
Qui ho haguera hagut de dir,
que passàsseu per aquí
no tenguésseu cor de dir:
–Atl·lota meva, adiós!