Dau beure i de mi fiau,
que jo som lo pagador.
Me’n pren com lo passador
qui tots los du a piló,
i a’s darrer cop ell hi cau.
Ya vienen las monjas
llenas de toronjas,
no pueden pasar
por el río de la mar.
Por una, pasan dos,
pasa la Madre de Dios.
Con su caballito blanco,
alumbraba todo el campo,
campo mayor
de San Salvador.
Ha dicho guerrero
que le peguen fuego
a la casa de San Diego,
Sino que salte la niña
del mecedor.
A que sí, a que no:
en mi casa mando yo!
Tres palomitas
en un palomar
que suben y bajan
al pie del altar.
Dia vint de juriol,
Margalida, tu fas festa;
treu es cap a sa finstra
i veuràs com surt es sol.