-Carinel•lo, Carinel•lo, Carinel•lo, amante mío,
si te tuviera una noche tres horas a mi albedrío!
-Como soy vuestro criado, señora, os burláis conmigo.
-No me burlo, Carinel•lo, que de veras te lo digo.
-¿Y a qué hora, gran señora, cumpliréis lo prometido?
-Entre la una y las dos, que mi padre está dormido.-
Entre la una y las dos, Carinel•lo se fue al sitio.
Daba vueltas al palacio y otras tantas al castillo,
con alpargatas de seda, cosa que nunca se ha visto.
-¿Quién es que ronda mi cuarto? ¿quién es que ronda el castillo?
¿Quién es que me ronda a mí? ¿cuál será el atrevido?
-Señora, soy Carinel•lo que vengo a lo prometido.-
Entra al cuarto de la Infanta y la encuentra sin vestido.
Lo ha cogido de la mano y en la cama lo ha metido.
Se pusieron a jugar como mujer y marido.
Cansaditos de jugar, se quedaron adormidos.
Se despertó el Sultán dos horas al sol nacido.
-¿A dónde está Carinel•lo? ¿dónde está, que no lo he visto?-
Unos, que no está en la casa; otros, que no lo han visto.
Entra al cuarto de la Infanta y los encontró dormidos.
-Si mato a Carinel•lo, yo lo crié desde niño,
y si mato a la Infanta mi reino está perdido.
Les pondré la espada en medio, les servirá de testigo.-
Cuando despertó la Infanta, tres horas el sol salido:
-Levántate, Carinel•lo, levántate, amante mío,
que la espada de mi padre en medio los dos ha dormido.-
Se levantó Carinel•lo muy blanco y descolorido
y se fue por el jardín a coger flores y lirios.
-¿A dónde vas, Carinel•lo, tan blanco y descolorido?
-Vengo de por el jardín de coger flores y lirios.
La fragancia de la rosa el color se me ha comido.
-Anda, vete, embusterón, que con la Infanta has dormido.
-Máteme usted, gran Señor, si delito he cometido.
-No te mato, Carinel•lo, yo te crié desde niño.
De aquí en adelante te llamarás yerno mío.
Aquí pondremos un cuarto para mujer y marido.
-Juramento tengo hecho a la Virgen de la Estrella
que la que ha sido mi dama de no casarme con ella.
-Hacer burla de palacio, eso sería torpeza!
Que maten a Carinel•lo, que le corten la cabeza!
En sentir cridar es nom teu,
es meu cor ja té alegria,
basta que sies Maria,
nom de la Mare de Déu.
Set senaies, catorze anses;
quatre cabres, setze peus.
No hi ha cap dona gallarda
que no tenga xixisbeus.