Para ser hija de un Rey, he nacido desgraciada,
que el primer hombre que vi de él quedé enamorada.
Lo encerré dentro de un cuarto, sin que nadie lo supiera.
Un día, lo encontré muerto encerrado en mi cuarto. Yo le guardo en una sala
y le conservo su rostro con flores y lirios blancos.
Le cambiaba de camisa todos los viernes del año,
y un día, por mi desgracia, se le descompuso un brazo.
Ay, triste de mi, ay, triste, ay, triste y desconsolada!
Para decirlo a mi padre, es hombre para matarme.
Para decirlo a mi madre, me tratará de malvada.
Mis hermanos más pequeños de amores no saben nada.
Un día, me paseaba, del balcón a la ventana,.
y vi a un labrador que sus tierras labreaba.
-Labrador, buen labrador, escúchame dos palabras.
-Ya las escucharé, señora, anque sean tres o cuatro.
-¿Quieres enterrar a un hombre? Te será muy bien pagado.
Debajaba la escalera, y ella se puso a llorar.
-Adiós, Luís de mi alma, adiós, Luís de mi vida,
si no fuera por la gente, Luís yo te acompañaría.
te vas sin podeme dar un beso de despedida.
Luís de mi ocrazón, vendría a acompañarte.
Hasta la sepulturita, no te dejaría yo.
voy a decir a la gente: -Mi marido ya se embarca!
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Amor desgraciat
Puigpunyent - Galilea
Assonant
215
IV
Es nom que m’agrada més
del món, són ses Margalides;
donaria dos mil vides
per una, si la tengués.
Si tu has perduda sa troba,
¿a on l’has d’anar a cercar?
Som jo qui m’he de posar
es teu budellam per troca.
Quin blat hi ha per aquí!
Ell no el poren segar dones!
Ses arestes seran bones
per velerons de molí.