Mis padres me casaron siendo doncella niña
con un galán mancebo que yo no lo quería.
Y la noche de novios, el picarón se iba
con la capa terciada y la espada escondida.
Yo me fui tras de él por ver a dónde iría.
Y le he visto que entraba en casa de una amiga.
Yo me acerqué a la puerta por ver lo que dirían.
Y le estaba diciendo: -Abre, monona mía.
-Entrad, entrad, villano, entrad en la cocina,
que la cena está hecha y la carne freída.
-A ti te compraré abanico y mantilla,
y a la otra picarona palos y mala vida.-
Yo me fuí a mi casa muy triste y afligida.
Me encerré dentro el cuarto, allá triste y solita.
En punto de las doce, el picarón venía,
con la capa terciada y la esposa escondida.
-Ábreme, esposa amada, ábreme, esposa mía,
que vengo muy cansado de ganarme la vida.
-No vienes tú cansado de ganarte la vida.
¿Sabes de dónde vienes? De casa de tu amiga.
Dices que me darás palos y mala vida,
y a la otra picarona abanicos y mantillas.
No me darás tu, no, palos ni mala vida:
¡donde pasas las noches, puedes pasar los días!
Esposa dissortada
Maria de la Salut
Assonant
Tan desmanyotat com som,
em daria amb cor de fer
na torre de paper
de ses més altes del món:
de Mallorca fins a Alger,
no hi haguès cap artiller
que a canonades la tom.
No tornaré voler bé
a ninguna criatura,
perquè una flor d’hermosura
que tenia jo segura,
el Bon Jesús la’m prengué.
Si tu em dónes vauma-rosa,
jo et donaré tarongí;
tres anys ha que véns aquí,
i n’hi ha quatre que fas nosa.