Estaba la niña bordando corbatas
con tijeras de oro y dedal de plata.
Pasó un caballero, pidiendo posada.
-Si mis padres quieren, yo, de buena gana.-
Salieron sus padres, le dieron posada,
le pusieron cama en medio una sala;
cortinajes de oro, sábanas y almohadas;
y a la media noche ya se levantó;
a la más pequeña ya se la llevó.
Se la levó al monte y le preguntó:
-Dime, niña Flora, dime, niña Flor,
dime tu apellido y tu nombre no.
-Me llamo Elena.- ¡Ay, qué desgracia!
Sacó un puñal de oro y allí la mató.
A los quince años, por allí pasó
y vió un pastor y le preguntó:
-De quién es esta ermita que aquí veo yo?
-Es de Santa Elena que usted la mató.
-Maldito el convento y el que lo fundó,
que por ti, Elena, voy a la Inquisición!
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Religiosos
Sineu
Assonant
39
IV
Es mal que En Gorra tenia
era molt bo de curar:
com no n’hi volien dar,
ell deia que no en volia.
Al•lotes, alegrem-mós,
que ja n’he afinada vela:
és sa somereta negra
que ve per sustentar-mós.
Encara que us hagin dit
que festeig a altra banda,
bona amor, ningú em comanda
més que Déu que és infinit.