Aquí enfrente hay un jardín, detrás de una liornera;
se pasean dos hermanas, Blancaflor y Filomena.
El Rey turco se pasea: se enamoró de una de ellas.
Se casó con Blancaflor, que Filomena es pequeña.
Al cabo de siete meses, el Rey turco fue a la guerra.
No se fue a la guerra, no; se fue a casa de su suegra.
-Buenos días, buen cuñado. –Buenos días, buena suegra.
-De parte de Blancaflor, que me lleve Filomena.
-Eso sí que no lo haría, eso sí que no lo haré.
-Yo tan bien la trataré como hija mía y vuestra.-
A las cuatro de la tarde, se presentó Filomena,
con un vestido blanco y zapatitos de seda.
Ya la sube en el caballo y se la llevó a su tierra.
A la mitad del camino, el demonio ya lo tenta.
-Si me tenta o no me tenta, no me deja de tentar.
Ahora que tengo ocasión, no la dejaré escapar.-
Ya la baja del caballo, la puso de peña en peña:
-Aquí te saco los ojos, los ojitos y la lengua.-
Por allí pasó un pastor, San Juan Bautista lo era.
Con palabras muy comunas, le pidió papel y tinta.
-El papel sí que lo tengo, pero tinta no me queda.
-La tinta la sacaré de la sangre de mis venas.
Toma, pastor, esta carta, y llevátela a mi tierra,
entrégala a Blancaflor de parte de Filomena.-
Cuando llega a Palacio, a Blancaflor se la entrega.
Al ver lo que le decía, cayó desmayada en tierra.
Turco llegó a Palacio y enseguida pidió dena.
-Dime que habrá de cenar. –Hoy tengo una rica cena.
-¡Jesús, qué carne tan dulce! ¡Jesús, que carne tan buena!
-Más dulces son los suspiros de mi hermana Filomena,
que está solita en el bosque deshonrada, muda y ciega.
Las madres que tengáis hijas, casadlas a vuestra tierra.
Ya veis lo que está pasando a mi hermana Filomena:
la han dejado en el campo deshonrada, muda y ciega.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
De raptes i forçadors
Inca
Assonant
234
IV
Eixuga’t ets uis, ma fia!
Vet aquí un mocador;
que es jove que bé et volia,
vénen de soterrar-ló.
De suquí veig Son Verí,
Sant Marçal, Sa Cabaneta,
jo veig Raixa i veig Raixeta,
careta de xerafí.
Si Déu mos proveïgués
de blat una bona anyada,
d’ordi, de xeixa i civada,
també que doble mos fes,
i faves que n’hi hagués
més que caramull de paia.
Ametlers i garrovers,
que en pegar-los espolsada,
en caigués una solada
que sa terra no se ves.
I, en estar en flor es cirerers,
que no hi hagués cap boirada,
i a sa vinya, sa cendrada,
Déu que no n’hi prometés.
Es batistes, vinaters,
en es trescolar vos fes
a cent quartins per somada.
I sa fia de la casa
un estimat nou tengués!