En esser en es molí
que s’anomena Sa Bassa,
encara que brusca faça,
no t’hi has d’entretenir.

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Com me veig tan tota sola
com la gírgola en el camp,
per devertir-me jo cant
i la meva vista plora.

Cuando empezaron las guerras entre Francia y Portugal,
llamaron al Conde Flores por capitán general.
-¿Para cuántos años, Conde, para cuántos años vais?
-Para siete, mi Condesa, para siete y nada más.
Si a los siete, mi Condesa, para siete y nada más.
Si a los siete no he venido, Condesa, os podéis casar.-
Pasan siete, pasan ocho, y el Conde no viene ya.
Un dia, estando en la mesa, su padre la quiso hablar.
-¿Cómo no te casas, hija? ¿cómo no te casas ya?
-No me puedo casar, padre, que el Conde aquí no está.
Si el Conde en el mundo estaba, y lo pudiese encontrar!
Dame la bendición, padre, y yo le iré a buscar.
-Que te la dé Dios del cielo, que es más alto y podrá más.-
Se vistió de peregrina, por el mundo va a buscar.
Al salir de las Italias, al entrar en Portugal,
se encontró con un caballo que lo iban a ensillar.
-¿De quién es este caballo, que lo iban a ensillar?
-Del señor Conde de Flores que mañana va a casar.
-¿Quién es este señor Conde? ¿Me lo quiere usted enseñar?
-Se lo enseñaré, señora, es poca la caridad.
-Dame una limosna, Conde, que bien me la podéis dar,
que vengo de las Italias, no traigo para gastar.
-Si venís de las Italias, ¿qué hay de buenopor allá?
-He dejado a la Condesa que no para de llorar.
-Ay, si la pudiera ver! Ay si la pudiera hablar!
-¿Cómo la conoceríais? –Por el rostro y el lunar.
Yo le regalé un vestido que costaba una ciudad.
-El vestido bien lo guardo y el lunar aquí está;
el rostro ya se me ha ido, Conde, de tanto llorar.-
La estrechó entre sus brazos y la puso en su lugar.
La otra estaba en la sala que les escuchaba hablar.
-¿Quién será este demonio que ha venido aquí a tentar?
-Yo no soy ningún demonio que ha venido aquí a tentar.
Voy en busca de mi novio; me lo tengo que llevar.
-Puedes ser monja, Maria y aprenderás a rezar,
que ha vuelto mi condesa, con ella quiero casar.
-Malhaya la italiana que te ha venido a buscar!-
Ya la cogió por la mano y se la llevó a su altar:
vestidos de dos colores por doña María van.
Las gallinas y los pavos al hospital militar.
Al cabo de quince días, los dos se iban a casar,
y al cabo de siete años, otra vez la iba a dejar
con dos hijos que tenía, una moza y un galán,
para volver a la guerra donde lo van a matar.

Fent sa fotja, fent sa fotja,
vaig arribar an es portell.
Per festejar a can Novell,
Juan, n’has de dur rellotge.

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