Com foren a S’Arraval
qui estaven per a partir,
respongué sa d’es molí:
-Mos n’haurem de dur es vi.
Per cada una, un barral.
Erri, somereta,
’nirem a Son Verí
a veure sa madona
que ha bolcat un niní.
Errí, errí, errí!
Ya vienen las monjas
llenas de toronjas,
no pueden pasar
por el río de la mar.
Por una, pasan dos,
pasa la Madre de Dios.
Con su caballito blanco,
alumbraba todo el campo,
campo mayor
de San Salvador.
Ha dicho guerrero
que le peguen fuego
a la casa de San Diego,
Sino que salte la niña
del mecedor.
A que sí, a que no:
en mi casa mando yo!
Tres palomitas
en un palomar
que suben y bajan
al pie del altar.