Aquesta, ¿que no és d’es terme,
que tan entonada va?
Diuen que va anar a cercar
un tendral dins sa Comerma.
Ses al•lotes no em volen
perquè som pillo,
perquè les rob ses guyes
d’es rebosillo.
¿Dónde va la inminadora (sic) tan de mañana al convento?
-Padre, si usted es confesor, a confesarme aquí vengo.
-Empieza, niña bonita, a contarme tus secretos,
y, para no hacerlo mal, empieza a los mandaminetos.
-Lo primero que me acuso que no amo a Dios como debo;
he dado mi amor a un hombre, más que a mi vida lo quiero.
Lo segundo que me acuso que paso horas y ratos
con el hombre que yo amo, contándole mis relatos.
Lo tercero que me acuso que a mi casa no lo saben,
y, para no hacerlo mal, lo quiero más que a mi madre.
-Pues síguele tú queriendo hasta el final de la vida,
que yo siempre te querré hasta el resto de la mía.-
A ella le daba angustia; cayó al suelo desmayada
de haberse confesada (sic) con el hombre que ella amaba.
Ay, sí, sí; ay, no, no.
En aqule momento, llegó el cura y los casó.