Estaba una señorita, sentadita en su balcón.
Esperaba que viniera el segundo batallón.
Por allí pasó un soldado y al verla se enamoró.
-Soldadito, soldadito, sube, sube a mi balcón;
mi marido no está en casa, ya no volverá más, no.
Hace tiempo está cazando por las tierras de Aragón.
Y, si algún día volviera, le echaremos maldición:
-Que se caiga del caballo y se rompa el corazón!
Que lo devoren las fieras, la pantera y el león!-
Al hablar estas palabras, su marido la llamó:
-Abre, carita de luna, abre carita de sol;
abre, abre, Carolina, que tu marido soy yo,
y te traigo un regalito de las tierras de Aragón.
-¿Qué te pasa, Carolina, que me miras con temos?
¿Que has teido calentura o has besado a otro amor?
-No he tenido calentura, ni he besado a otro amor.
Se me han caído las llaves de lo alto del balcón.
-No temas, cara de luna, no temas, cara de sol;
si las tuyas son de plata, las mías de oro son.
¿De quién es aquel sombrero que en mi percha veo yo?
-Es de mi hermano Pepe que ayer tarde ya llegó.
-¿De quién es aquella espada reluciente más que el sol?
-Esta espada es de mi padre que para ti la mandó.
-Dale gracias a tu padre y que le aprecio el favor,
pero espadas no me faltan: las mías mejores son.
¿De quién es aquel caballo que en la establa oigo yo?
-El caballo es de mi padre, que para ti lo mandó.
-Dale gracias a tu padre y que le aprecio el favor.
No he de menester caballos: los míos mejores son.
¿De quién es esta cabeza que en mi cama veo yo?
-Es el niño de Mercedes que en mi falda se durmió.
-Qué caramba de chiquillo! Lleva barba como yo!
-Mátame, marido mío, que te he echado maldición.
-No te quiero matar, luna; no te quiero matar, sol;
que te mate el Dios del cielo o el padre que te crió.
Te devolveré a tus padres que te den educación,
que la poquilla que tienes es la que te he dado yo.
-Os entrego a vuestra hija; le daréis educación,
que la poca que ella tiene se la he enseñado yo.
Y, si Dios nos manda hijos, serán de la perdición.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Adulteri castigat
Sineu
Assonant
225
IV
Los vostros superiors
no sé com tan errats van;
se pensen que em privaran,
garrida, de rallar amb vós,
i jo, per càstig dar-lós,
ja seré casat amb vós
com manco se pensaran.
Com som vista sa cadena
i no som vist En Gelat,
madona, jo som quedat
com si m’haguessen fregat
un eriçó per s’esquena.
¿Vols que te conti aquest fet
d’una al•lota enamorada
que se’n va a jeure mudada,
se colga i no té es llit fet?