A la vorera de mar, hi ha una donzella,
que brodava mocadors blancs per la reina.
Quan el tengué mig brocat li faltà seda.
-Mariner, bon mariner, portau-me seda.
-¿Quina seda vol vostè? ¿blanca o vermeia?
-Vermeieta la vui jo, que és la més bella.
-Entrau dins la nau, entrau;
anem a‘s mig de la mar triareu d’ella.-
Quan foren a dins la nau la nau fé vela, i s’adormí ella.
Amb el cant del mariner se desperta ella.
-Mariner, bon mariner, portau-me en terra,
que les ones de la mar me donen pena.
De tres germanes que som, som la més bella.
Una es casada amb el Rei; s’altra princesa;
i jo, pobreta de mi, marinereta.
Una du sabates d’or; s’altra, de perles;
i jo, pobreta de mi, duc xinel•les.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Raptes i forçadors
Inca
Assonant
78
IV
Ja no hi ha més mala cosa
que un servidor avorrit:
com més fa, manco agraït;
per lluny que es faça, fa nosa.
Silvana se paseaba por la alameda florida.
Y su padre la miraba desde un balcón que había:
-Silvana, si quieres ser mi hija, esposa y querida,
te vestiría de oro, de plata te calzaría,
y la camisa de seda, los guantes de piel muy fina.
-Y las penas del infierno, padre, ¿quién las pasaría?
-Hay un Padre Santo en Roma, hija, y nos perdonaría.
-También un Dios en el cielo y un castigo mandaría.-
Silvana se fue llorando, por la escalera subía.
Y su madre la miraba desde un balcón que había:
-¿Qué tienes, hija Silvana? ¿qué tienes, hija querida?
Si es verdad que soy tu madre, es justo que me lo digas.
-¡Ay, madre, mi buena madre! ¡ay, madre del alma mía!
Aquel traidor de mi padre días ha que me persigue
y dice si quiero ser su hija, esposa y querida.
-Si esto es verdad, Silvana, yo pronto lo arreglaría:
tu te pondrías mi ropa, yo la tuya me pondría..-
Ellas cambiaron de ropa día de Pascua florida.
La que una se quitaba, la otra se la ponía.
Fueron al cuarto del Rey por ver si las conocía.
Y la madre entró en el cuarto triste y descolorida:
-Buenos días, señor Rey. –Buenos días, prenda mía.
Sube a la cama, Silvana, que voy tres veces florida:
el primero fue don Carlos, segunda, doña María,
y después nació Silvana que tú buscas por querida.
-Tú te quedas mi Señora mientras en el mundo viva ,
porque has sabido guardar mi honra y la de mi hija.
M’ho deien i no m’ho creia,
però ara ja ho creuré,
que un mariner sempre té
la mort darrere s’oreia.