Entrant dins el poble, sent un combregar.
¿Deu esser Cecília que deu combregar?
Me trec es capell i el duc en sa mà.
A ca Na Cecília jo l’he vist entrar.
-Per anit, senyora, que me deix passar,
que és a l’amor mia que han de combregar.-
Entrant dins la cambra: -Cecília, ¿com va?
-Malament, Riera, malament me va.-
Jo me gir, darrere, me pos a plorar.
-No ploris, Riera, que no pots plorar,
si no, a mi mateixa me faràs plorar.
Tenc una germana, t’hi podràs casar.
-No vui cap germana ni tampoc germà.
És amb tu, Cecília, que m’he de casar,
que les flors del dia fas enamorar.
-Vet aquí, Riera, lo que em vares dar:
anell d’or i racades i també el collar
-Jo no vui racades ni tampoc collar;
és amb tu, Cecília, que m’he de casar.
-Fé venir un confés, que em vui confessar.-
I a la mateixa hora, ella va expiar.
A la seva tomba la varen portar;
la posen en terra; jo la vaig besar.
La tapen de terra; hi posen mitjans,
dic: -Adéu, Cecília, ja no em puc casar.
Aquesta corona la’t vui regalar
i damunt la tomba la’t venc a portar.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Amor desgraciat
Lloret de Vistalegre
Assonant
31
IV
Cuando comenzó la guerra en Francia y en Portugal,
pidieron al Conde Flores por Capitán General.
-¿Para cuántos años, Conde, para cuántos años vas?
-Para siete voy, Condesa, para siete y nada más.
Si a los ocho no he venido, Condesa, te casarás.-
Pasaron los ocho años y el Conde aquí no está.
Un día, de sobremesa, su padre le quiso hablar:
-¿Por qué no te casas, hija? ¿por qué no te casas ya?
-No me quiero casar, padre, que el Conde en el mundo está.
-Si piensas que el Conde vive, ¿no te lo vas a buscar?
-Déme la bendición, padre, y yo me lo iré a buscar.
-Pídela al Dios del cielo que es santo y puede más.-
Se vistió de pelegrina y por los mundos se va.
Al entrar en las Italias, en Francia y Portugal,
se encontró con su caballo que lo llevan a ensellar.
-¿Conocéis este caballo que van ahora a ensellar?
Señora, es del Conde Flores que hoy tiene que casar.
-Este Conde que usted dice, ¿me lo pueden enseñar?
-Con mucho gusto,señora, ¡y pues no faltaba más!
-Me da algo, señor Conde? Usted bien me puede dar.
Yo he llegado de Italia y no traigo por gastar.
-Si usted viene de Italia, ¿qué hay de bueno por allá?
-Hoy he visto a su Condesa que da ganas de llorar.
-¡Si yo la pudiera ver! ¡Si yo le pudiera hablar!
-¿Cómo la conocería? ¿Cómo la conocerá?
-Con el lunar de su cara y su hermoso mirar
y un vestido que tenía que valia uis per mirar.
-La hermosura la he perdido, pero el lunar aquí está
y el vestido está guardado para cuando volverás.-
Él la coge entre sus brazos: -Contigo me he de casar!
Ciérrate monja, María; monja te puedes cerrar,
que he encontrado a mi Condesa y a otra no puedo amar.
-¡Peregrina del demonio, que lo has venido a buscar
y te llevas a mi Conde con quien me iba a casar!
¡Todas juntas en un día tú me las vas a pagar!
Na Juaneta és petita
i no sap fregir un ou.
Quan serà un poc més grandeta,
en fregirà vint-i-nou.
Dins un foc abrasador
està es cosset d’En Guiem;
si se crema, que se crem,
que se crema per amor.