Mumareta meva, jo el vui ferreret
de tant que m’agrada sentir trec-a-trec.
Mumareta meva, jo el vui escolà
de tant que m’agrada sentir repicar.
Mumareta meva, jo el vui sabater
i tendré sbates en ’ver-ne mester.
Mumareta meva, jo el vui fusteret.
de tant que m’agrada sentir trec-a-trec.
Mumareta meva, jo le vui carnisser,
i en tenir ganes, carneta tendré.
Mumareta meva, jo el vui confiter,
tendré caramel•los en ’ver-ne mestre.
Mumareta meva, jo el vui teixidor
perque a mi m’agrada sentir sa remor.
Mumareta meva, jo el vui mariner,
me durà de França lo que hauré mester.
Rafel Ginard
Cançoner Popular de Mallorca
Transcripció edició
Enumeratives
Sóller
Assonant
7
IV
En Juan de sa Font Santa
va néixer en es juriol,
i de tant d’anar p’es sol
sa barba li tornà blanca.
En tenir devoció
a un sant, el van a veure.
No tenc por, no em faràs creure,
Juan, que em tengues amor!
-Ay, Anita de mi vida, ay Anita de mi alma!
Si tú cumples mis deseos, serás rica y estimada.
-Prefiero vivir con honra que del Rey enamorada.
Si no está aquí mi marido, yo guardo su honra sagrada.-
La Reina falsa y traidora de palacio la escuchaba.
Oyó lo que el Rey decía, no lo que ella contestaba.
Con las palabras del Rey se puso muy enfadada
y mandó hacer un convite en Sevilla y en Granada.
Todos los condes del reino a su mesa los sentaba:
-Que condes y caballeros vengan todos a mi casa.
Y también el Conde Flores que por él se hace la causa.-
A la mitad del convite, la Reina se levantaba:
-Todos los que estáis aquí tenéis la mujer honrada,
menos el Conde de Flores que la tiene muy mundana.
-Si eso es verdad, caballero, yo misma lo presenciaba.
-Pues le quitaré la vida con esta cruel espada!-
A la mitad del camino, encontró a su esposa amada,.
que le sale al encuentro, para darle una abrazada.
-Quítate de aquí, maldita; quítate de aquí, malvada,
que en el palacio del Rey me has hecho bajar la cara!
Y ahora te mataré con esta cruel espada!
-No me mates, mi marido, sin hablar con mi hija amada.-
A la mitad de la escalera, se encuentra con su hija amada:
-Hija mía, serás buena y te dirán que eres mala.
Cuando yo estaré muerta, me lavarás bien la cara;
la presentarás al Rey que diga si soy honrada!