Una joveneta
molt agraciada
me va dir un dia
si jo la volia
perque més fadrina
no volia esser.
Jo li vaig dir: -Passarella,
deixa’m viure descansat
que jo a sa casa
no hi vull femella;
rebota, ferrera!
no vui ser casat!

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Recopilador

Rafel Ginard

Referència bibliogràfica

Cançoner Popular de Mallorca

Via d'incorporació

Transcripció edició

Classificació

Casament. Noces. Dot

Poble

Inca

Núm de glosa

1861

Volum

III

Altres cançons relacionades

Sa Font de s’Enguilandó, hi ha una enguilandama.
S’aixeca dematí per compondre bugada.
Passaren los tres reis, tots tres la se miraren.
Tornaren a passar. Tots tres la saludaren.
Quan tornaren passar, li feren capellada
i el primer va dir: -Oh, quina enguilandana!-
Va respondre el segon: -Amb ella fos casada! (sic)
I el tercer va dir: -Saps que és de mermulada!-
La sogra estava a dalt, que tot ho escoltava.
L’agafa per un braç, bufets i bufetades.
-Vamos, Catalineta, ¿quin metge vols tu ara?
-El metge que vui jo, la mort i la mortaia.
-Vamos, Catalineta, ¿quin testament fas ara>?
-El testament que jo faig, no vos ’gradarà gaire.
El meu vestit de seda, per les meves criades.
El meu vestit de vellut, per les meves germanes.
El vestit que duc damunt, por la Virgen del Carmen.

Aquí enfrente hay un jardín, detrás de una liornera;
se pasean dos hermanas, Blancaflor y Filomena.
El Rey turco se pasea: se enamoró de una de ellas.
Se casó con Blancaflor, que Filomena es pequeña.
Al cabo de siete meses, el Rey turco fue a la guerra.
No se fue a la guerra, no; se fue a casa de su suegra.
-Buenos días, buen cuñado. –Buenos días, buena suegra.
-De parte de Blancaflor, que me lleve Filomena.
-Eso sí que no lo haría, eso sí que no lo haré.
-Yo tan bien la trataré como hija mía y vuestra.-
A las cuatro de la tarde, se presentó Filomena,
con un vestido blanco y zapatitos de seda.
Ya la sube en el caballo y se la llevó a su tierra.
A la mitad del camino, el demonio ya lo tenta.
-Si me tenta o no me tenta, no me deja de tentar.
Ahora que tengo ocasión, no la dejaré escapar.-
Ya la baja del caballo, la puso de peña en peña:
-Aquí te saco los ojos, los ojitos y la lengua.-

Por allí pasó un pastor, San Juan Bautista lo era.
Con palabras muy comunas, le pidió papel y tinta.
-El papel sí que lo tengo, pero tinta no me queda.
-La tinta la sacaré de la sangre de mis venas.
Toma, pastor, esta carta, y llevátela a mi tierra,
entrégala a Blancaflor de parte de Filomena.-
Cuando llega a Palacio, a Blancaflor se la entrega.
Al ver lo que le decía, cayó desmayada en tierra.
Turco llegó a Palacio y enseguida pidió dena.
-Dime que habrá de cenar. –Hoy tengo una rica cena.
-¡Jesús, qué carne tan dulce! ¡Jesús, que carne tan buena!
-Más dulces son los suspiros de mi hermana Filomena,
que está solita en el bosque deshonrada, muda y ciega.
Las madres que tengáis hijas, casadlas a vuestra tierra.
Ya veis lo que está pasando a mi hermana Filomena:
la han dejado en el campo deshonrada, muda y ciega.

Magdalena, tu estàs trista
d’ençà que no has festejat.
Tres vegades és passat
es curro vestit de llista.

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