Joveneta, fé el favor
de donar-mos sa panada,
i serà apreciada
fins i tot d’es sonador.
Si no tens festejador,
triaràs de sa rotlada:
si n’hi ha cap que t’agrada,
ninguns te direm que no.

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Recopilador

Rafel Ginard

Referència bibliogràfica

Cançoner Popular de Mallorca

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Transcripció edició

Classificació

Panades

Poble

Inca

Núm de glosa

281

Volum

III

Altres cançons relacionades

-No ho puc fer, bella Comtessa; no ho puc fer, esposa mia,
perquè lo rei ha manat que t’he de llevar la vida.
-Vés i treu-me el sopar; no em treguas lo qu esolies;
val més un bocí de pa i llavò un platet d’olives.
Vés i colga los infants; no els colguis amb qui solies;
colga-los amb les criades, no sentiran el ruido;
no esser el minyó petit que enteniment no tenia.
Vés-te’n i digues un credo i també una avemaria
per sa dona que entrarà, que no duri més que un dia.-
Mentres deien les paraules, un àngel les persguia.
-Se detenga, senyor Comte; se detenga de part mia,
que el rei ha mort en sa nit i sa fia a punt del dia,
i tots dau-vos un abraç com Sant Joseph i Maria.

Aquí enfrente hay un jardín, detrás de una liornera;
se pasean dos hermanas, Blancaflor y Filomena.
El Rey turco se pasea: se enamoró de una de ellas.
Se casó con Blancaflor, que Filomena es pequeña.
Al cabo de siete meses, el Rey turco fue a la guerra.
No se fue a la guerra, no; se fue a casa de su suegra.
-Buenos días, buen cuñado. –Buenos días, buena suegra.
-De parte de Blancaflor, que me lleve Filomena.
-Eso sí que no lo haría, eso sí que no lo haré.
-Yo tan bien la trataré como hija mía y vuestra.-
A las cuatro de la tarde, se presentó Filomena,
con un vestido blanco y zapatitos de seda.
Ya la sube en el caballo y se la llevó a su tierra.
A la mitad del camino, el demonio ya lo tenta.
-Si me tenta o no me tenta, no me deja de tentar.
Ahora que tengo ocasión, no la dejaré escapar.-
Ya la baja del caballo, la puso de peña en peña:
-Aquí te saco los ojos, los ojitos y la lengua.-

Por allí pasó un pastor, San Juan Bautista lo era.
Con palabras muy comunas, le pidió papel y tinta.
-El papel sí que lo tengo, pero tinta no me queda.
-La tinta la sacaré de la sangre de mis venas.
Toma, pastor, esta carta, y llevátela a mi tierra,
entrégala a Blancaflor de parte de Filomena.-
Cuando llega a Palacio, a Blancaflor se la entrega.
Al ver lo que le decía, cayó desmayada en tierra.
Turco llegó a Palacio y enseguida pidió dena.
-Dime que habrá de cenar. –Hoy tengo una rica cena.
-¡Jesús, qué carne tan dulce! ¡Jesús, que carne tan buena!
-Más dulces son los suspiros de mi hermana Filomena,
que está solita en el bosque deshonrada, muda y ciega.
Las madres que tengáis hijas, casadlas a vuestra tierra.
Ya veis lo que está pasando a mi hermana Filomena:
la han dejado en el campo deshonrada, muda y ciega.

L’amo em diu: -Sega, seguè.-
I no en tenc gens, de seguera.
A s’ombra d’una figuera,
m’hauria de dir: -Asseu-tè.

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