Marget, jo t’ho dic de bo,
no et dic paraules secretes.
Voldria ses deu pessetes
li fossen cent baionetes
aficades en es cor.
Ya vienen las monjas
llenas de toronjas,
no pueden pasar
por el río de la mar.
Por una, pasan dos,
pasa la Madre de Dios.
Con su caballito blanco,
alumbraba todo el campo,
campo mayor
de San Salvador.
Ha dicho guerrero
que le peguen fuego
a la casa de San Diego,
Sino que salte la niña
del mecedor.
A que sí, a que no:
en mi casa mando yo!
Tres palomitas
en un palomar
que suben y bajan
al pie del altar.
Jo n’he d’armar un ventai
per ventar-me sa quimera.
Es pastor que està a Corbera
no està amb ses euveies mai.