Vaig néixer a Santa Maria
i m’hi varen batiar;
es nom que em varen posar:
“Feina fuig i menjar vine”.
-Dime, ¿dónde está el camino para ir a la ciudad?
-Oh, senyor, vostè el deixa a l’altra part del costat!
-¿Sabes tu, zagala hermosa, que me has llegado a gustar?
-Oh, senyor, som la pastora que guarda aquest bestiar!
-Yo quisiera en tu rebaño como corderito entrar.
-Oh, senyor, en la meva guarda, no hi poren entrar galants.
-Vámonos al bosque, niña, a la sombra disfrutar.
-No hi vui anar, que no em mengin los ferosos animals.
-Vamos a la playa, niña, allí nadie nos verá.
-Les parets tenen oreies i els aucells ho cantaran.
-Si lo haces de esta manera, doncella te quedarás.
-Oh, senyor, si muir fadrina, corona me posaran.
--El arbol que no hace fruto Dios lo manda castigar.
-Tambe mana que castiguin el qui menja fruit privat.
Estaba una niña bordando corbatas,
agujas de oro y dedal de plata.
Pasó un caballero pidiendo posada.
-Si mi madre quiere, yo de buena gana.-
Le puso la mesa en medio la sala:
cucharita de oro, tenedor de plaat.
En medio la alcoba le puso la cama:
colchones de hilo, sábana bordada.
A la media noche él se levantó;
de las tres que había, a Elena escogió.
La montó al caballo y se la llevó.
Al llegar al monte, allí la bajó,
y le dijo: -Niña, ¿cómo te llamas?
-Yo me llamo Elena y por mi desgracia.-
Sacó un cuchillo y la degolló.
Arrancó una mata y allí la enterró.
Al cabo de un año, por allí pasó
y vió un pajarito y le preguntó:
-¿Quién es esa virgen que aquí veo yo?
-Esta es Santa Elena que usted la mató.