D’es foc som fia
i reblanesc un ciuró,
i ajud a Na Xigo
a llevar molta brutor.
La cendra.
-Ay, Anita de mi vida, ay, Anita de mi alma!
Si cumplías mis deseos, re Reina te coronaba!
-Vale más vivir con honra, no del Rey enamorada,
Que si no está aquí el Conde, para mí su honra es sagrada.-
La Reina falsa y traidora en palacio lo escuchaba:
todo lo que el Rey decía, no lo que dice Adriana.
Con lo que el Rey le decía se puso muy enfadada.
Mandó hacer un convite de Sevilla y de Granada.
Todos los condes del reino a su mesa se sentaban.
-Los condes y caballeros, vengan todos a mi casa,
y también el Conde Flores que por él se hace la causa.-
-Todos los que estáis aquí tenéis la mujer honrada:
no más el Conde de Flores tiene la mujer mundana.
-Si eso es verdad, mi Señora, soy capaz de destrozarla.
-Sí, es verdad, caballero; hoy mismo lo presenciaba.
-Pues ahora la mataré; ahora voy a matarla.-
A la mitad del camino, se encuentra con su esposa amada
con los brazos extendidos para darle una abrazada.
-Quítate de aquí, maldita; quítatede aquí, malvada,
que en el palacio del Rey me han hecho bajar la cara!
Y ahora voy a matarte con esta cruel espada!
-No me mates, mi marido, antes de ver a mi hija amada.
-Cuando yo seré muerta, me lavarás bien la cara;
la presentrás al Rey: te dirá que soy honrada.
Mon cor no dorm ni reposa
ni té gens de quietud.
¿Me vols dar es bou que he perdut
i que està malalt de rosa?